Yo
no te estaba buscando, lo juro
pero el tiempo resbaló en algún punto.
Te
reconocí en la forma en la que el viento
se enreda en tu cabello,
en la pausa y el roce entre tus palabras
como si buscaras el mismo recuerdo
que a mí me tiembla en los labios.
Quizás en esa extraña nostalgia
de las cosas que aún no han pasado.
Una historia que nunca nos contaron,
un libro leído en otra piel.
Hueles a casualidad premeditada,
a canción que tarareo antes de escuchar,
a un verso escrito con mi letra
en páginas de una libreta que nunca compré.
Pero
no es normal que al verte
me sepa de memoria el temblor de tu risa,
que tus ojos me sepan a madrugadas vividas,
a viaje sin mapa, a cena romántica.
Y
ahora qué hacemos.
Ahora que el azar nos ha dejado sin excusas,
ahora que los relojes han decidido mentir
y el tiempo se quedó atrapado en tu mirada.
Ahora,
que cada vez que dices mi nombre,
me suena a que en algún lugar de la historia ya nos habíamos amado
Entonces,
¿cómo se sigue viviendo en el presente,
cuando sé que Venimos del futuro?
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