Nos tenemos tanto que dolería soltarnos.
Nos tememos
tanto que preferimos soldarnos.
Te empujé tanto a ser quien podías ser
que cuando lo fuiste, ya no querías serlo conmigo.
Cambiaste tanto que ya no
pienso en ti,
al contrario, te extraño.
Admiro el acto de amor propio
que implicó habernos dejado,
aunque a veces me pregunto
si amarnos menos habría sido suficiente
para quedarnos.
Desaprender duele, desaprehender quema
Aceptar sin idealizar es una batalla
que siempre empieza con derrota.
Nadie llena vacíos, es cierto
pero compartirlos juntos los hacía más llevaderos.
Sucede que los míos resuenan cada noche a la hora de la cena,
porque ahora solo sé cocinar para
dos.
Duele menos, pero cuesta más.
No sé si lo entiendas.
Y esa mañana te creí: la presión en el pecho es real.
Pero mientras me lata el
corazón, no temeré de que me explote.
Ni siquiera sé por qué estoy escribiéndote otra vez,
sabiendo que nunca te gustaron mis poemas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario