Te miro y no eres tú
No eres aquella que conocí
cuando ni me conocía a mí mismo
La que le sonrió a la nada
y me permitió encontrarme
Hoy, tu mirada está vacía
Tu sonrisa se esconde entre excusas
Tu piel se sumerge en soledad
Y tu corazón solo late por necesidad
Tengo en tus cartas pequeñas partes de ti
viven en cada letra, en cada trazo de tinta
Tu cabello todavía hace eco en mi atmósfera
mientras cae sobre la cama donde dejaste semillas
Me diste tanto que tus manos se marchitaron
En tu vientre buceaba mi angustia buscando paz
Temo pensar que me hayas entregado todo
Y cómo no temerlo, si lo tenías todo
Porque hay tanto de ti en mí,
como una playa cuando sube la marea,
o más aún,
como un páramo invadido de neblina
o una copa de gin repleta de cerezas.
Incluso me diste tus sueños, cuando yo ya no quería soñar
He de replantearme si
a partir de ahora, viviré la vida que quería
o la que quería para nosotros,
para ti,
para que cuando el destino nos alcance de nuevo
poder devolverte todo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario