jueves, 6 de febrero de 2025

—After all this time?

No me interesa saber si has vuelto a amar,
pero espero que hayas vuelto a sentirte amada.

Yo ahora estoy bebiendo tu cerveza favorita
en tu playa favorita,
sin prisas, sin preguntas,
dejando que la espuma me sepa menos a nostalgia.

Sigo viendo la película
que se suponía veríamos juntos,
haciendo pausas en las escenas
donde sé que habrías sonreído.

Los espejos guardan todo lo que arde frente a ellos,
y a veces creo que al mirarme
todavía me reflejo contigo,
como un sueño vívido y un beso bípedo,
repleto de girasoles y tulipanes.

Nuestro primer abrazo no fue muy diferente al último.
Volví al mismo punto:
la sonrisa me dura dos segundos,
y la pasta nunca me sale igual.

Donde tú pones dos puntos suspensivos,
yo siempre puse tres…
porque estoy dispuesto a dejarme una vida más.

Y sí, siempre te mentí:
dije que nunca iría a ver las auroras boreales sin ti,
pero aquí estoy, 
bajo este cielo imposible,
haciendo solo este viaje que nosotros nunca hicimos,
pensando en cuánto me gustaría contártelo.

Todo lo que fuimos sigue vivo
en los lugares donde te amé.

Always.

viernes, 6 de diciembre de 2024

Eugenia

Ojalá el amor se olvide pronto de nosotros,
como yo intento olvidar
el eco de tus gemidos en mi cama,
o las grietas que dejaron tus embestidas.
 
No sé si deba olvidarte
o aprender a olvidarme de mí en el proceso.

Espero un día dejar de sonreír
cuando escuche tu nombre en canciones,
o cuando vea la marca de galletas que amabas.
Espero que mi memoria no me obligue a recordar
que nunca estuve allí
cuando tu sabor de helado favorito cambió.

Aquella noche me lloraste tanto
que me echaste de ti.
Ahora soy un fantasma en tu almohada,
un verso perdido en el fondo de un café frío,
un olvido que aún no sabe cómo olvidarse.

Lo que sí creo haber olvidado
es el nombre de tu gata,
pero no la forma en que te brillaban los ojos
cuando la acariciabas.

viernes, 6 de septiembre de 2024

Me diste tanto que te quedaste sin ti

Te miro y no eres tú 

No eres aquella que conocí 
cuando ni me conocía a mí mismo 

La que le sonrió a la nada
y me permitió encontrarme

Hoy, tu mirada está vacía 
Tu sonrisa se esconde entre excusas
Tu piel se sumerge en soledad
Y tu corazón solo late por necesidad

Tengo en tus cartas pequeñas partes de ti
viven en cada letra, en cada trazo de tinta
Tu cabello todavía hace eco en mi atmósfera
mientras cae sobre la cama donde dejaste semillas

Me diste tanto que tus manos se marchitaron
En tu vientre buceaba mi angustia buscando paz
Temo pensar que me hayas entregado todo
Y cómo no temerlo, si lo tenías todo

Porque hay tanto de ti en mí,
como una playa cuando sube la marea,
o más aún,
como un páramo invadido de neblina
o una copa de gin repleta de cerezas.

Incluso me diste tus sueños, cuando yo ya no quería soñar

He de replantearme si
a partir de ahora, viviré la vida que quería
o la que quería para nosotros,
para ti,
para que cuando el destino nos alcance de nuevo
poder devolverte todo.

jueves, 6 de junio de 2024

¿Amarnos o armarnos?

Nos tenemos tanto que dolería soltarnos.
Nos tememos tanto que preferimos soldarnos.

Te empujé tanto a ser quien podías ser
que cuando lo fuiste, ya no querías serlo conmigo.
Cambiaste tanto que ya no pienso en ti,
al contrario, te extraño.

Admiro el acto de amor propio
que implicó habernos dejado,
aunque a veces me pregunto
si amarnos menos habría sido suficiente
para quedarnos.

Desaprender duele, desaprehender quema
Aceptar sin idealizar es una batalla
que siempre empieza con derrota.

Nadie llena vacíos, es cierto
pero compartirlos juntos los hacía más llevaderos.
Sucede que los míos resuenan cada noche a la hora de la cena,
porque ahora solo sé cocinar para dos.

Duele menos, pero cuesta más.
No sé si lo entiendas.
Y esa mañana te creí: la presión en el pecho es real.
Pero mientras me lata el corazón, no temeré de que me explote.

Ni siquiera sé por qué estoy escribiéndote otra vez,
sabiendo que nunca te gustaron mis poemas.

miércoles, 6 de marzo de 2024

6 9 12

Eres mi proyección hecha carne,
el reflejo donde encuentro mis heridas.
El mismo verso escrito dos veces,
el eco de un gemido que tuvo que ahogarse.

Nos parecemos tanto que a veces dudo
de si te deseo o si solo intento salvarme en tu piel.
Nos amamos con la urgencia de quien sabe que el mundo se acaba,
con las manos llenas de fuego y la boca de relámpagos.

Nos rompemos en cada abrazo,
porque duele más soltarnos
que quedarnos con las astillas del otro.

Hicimos casa en el pecho,
pero las paredes son de papel
y basta una palabra mal dicha para quemarnos vivos.

¿Qué hacemos con esta tormenta?
Si nos quedamos, nos arrastra.
Pero si huimos, sé que el huracán
nos seguirá a donde vayamos.

Las peleas nos muerden los labios
antes que los besos,
pero nosotros volvemos a la cama cada noche,
como quien regresa a la orilla
después de casi ahogarse.